domingo, 26 de diciembre de 2010

Cuando el sacerdote deja el confesionario, entra en una grave crisis de identidad

CHARLA DEL CARDENAL ALEMÁN ANTE 4000 SACERDOTES EN ROMA

 

Cardenal Meisner: «Cuando el sacerdote deja el confesionario, entra en una grave crisis de identidad»

El Arzobispo de Colonia, Cardenal Joaquim Meisner, recordó a los sacerdotes de los cinco continentes que para un presbítero no puede haber algo más importante que la conversión del propio corazón porque solo así cumplirá con su misión de transmitir a Cristo. El Purpurado ofreció la meditación «Conversión y Misión» ante unos cuatro mil presbíteros de todo el mundo, reunidos en la basílica de San Pablo de Extramuros, una de las tres sedes del Encuentro Internacional con el que termina el Año Sacerdotal.
10/06/10 8:48 AM | Imprimir | Enviar
(Aci/Zenit/InfoCatólica) El Arzobispo alemán destacó la importancia de que los sacerdotes dediquen tiempo a la confesión –tanto administrando como recibiendo el sacramento– y consideró que una de las pérdidas “más trágicas que la Iglesia ha sufrido en la segunda mitad del siglo XX” es la pérdida “del Espíritu Santo en el sacramento de la reconciliación”.
“Cuando los fieles me preguntan: ‘¿Cómo podemos ayudar a nuestros sacerdotes?, yo siempre respondo: ‘Ve y confiésate’, agregó el Arzobispo y precisó que “cuando el sacerdote deja de ser el confesor, se convierte en un trabajador religioso”. Para el cardenal Meisner
“No basta con querer hacer correcciones solamente a las estructuras de nuestra Iglesia, para poder mostrar un espectáculo más atractivo. ¡No es suficiente! Lo que se necesita es un cambio de corazón, de mi corazón. Sólo un Pablo convertido podía cambiar el mundo, no un ingeniero de estructuras eclesiásticas”.
Cuando el sacerdote lleva “el estilo de vida de Jesús”, llega “a ser percibido por los demás. El obstáculo más grande para permitir que Cristo sea percibido por nosotros, por otros, es el pecado. Obstaculiza la presencia del Señor en nuestras vidas y, por lo tanto, para nosotros no hay nada más necesario para la conversión, y esto también para la misión”.
“Esto se da a través del sacramento de la penitencia. Un sacerdote que no se pone con frecuencia al otro lado de la rejilla del confesionario sufre un daño permanente en su alma y su misión”, indicó el Purpurado alemán, añadiendo que “aquí vemos sin duda una de las principales causas” de las crisis múltiples del sacerdocio en los últimos cincuenta años.

El sacramento de la penitencia evoca gran alegría en el Cielo

“Cuando el sacerdote deja el confesionario, entra en una grave crisis de identidad”, agregó Monseñor Joachim Meisner y explicó que “a menudo no nos gusta este perdón expreso”.
“¿Por qué un sacramento, que produce una alegría tan grande en el Cielo inspira tanta antipatía en la tierra”, se preguntó, y recordó que “sólo con la humildad de un niño, al igual que los santos, asumiremos con alegría la diferencia entre nuestra indignidad y la grandeza de Dios”.
En este sentido, reveló que para él “la madurez espiritual de un candidato al sacerdocio, para ser ordenado, se hace evidente en que recibe regularmente el sacramento de la reconciliación. Porque en el sacramento de la penitencia es donde me encuentro con el Padre misericordioso, que tiene los dones más preciosos”.
“Estar ahí, a ambos lados de la rejilla del confesionario, nos permite, a través de nuestro testimonio, hacer que Cristo sea percibido por la gente. Para perdonar de verdad, necesitamos mucho amor. El único perdón que realmente podemos dar es el que hemos recibido de Dios”, añadió. 
La conferencia completa  del Cardenal Meisner se encuentra en la web del Annus Sacerdotalis, de la Congregación para el Clero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario