sábado, 4 de diciembre de 2010

ESPIRITUALIDAD

Lumen Veritatis tiene por Espiritualidad estas premisas básicas en su vida:

  1. Para vencer los ataques de la concupiscencia, especialmente de la soberbia de la vida, que podría ser alimentada por la doctrina mal digerida, por la condición social y por los cargos que se ocupen, los miembros de Lumen deben cultivar intensamente un ascetismo lleno de fortaleza. Este ascetismo se apoya en la humildad —que todos manifiestan desde el primer instante del día, con la frente en el suelo, diciendo serviam—; en la vida espiritual y en el apostolado; en la obediencia; en la propia abnegación y en las mortificaciones frecuentes, también corporales
  2. Este espíritu de lucha ascética se completa con otros rasgos: una tierna devoción y entrega a la Santísima Virgen María; un piadoso e íntegro amor a la Santa Madre Iglesia y a todo lo que de algún modo le concierne; una sincera veneración, un sólido amor y una docilidad total al Romano Pontífice; una estrecha comunión de la Jerarquía de la Prelatura con los demás órganos jerárquicos de la Iglesia; un convencido y constante sentido de humildad externa e interior, no sólo individual sino también colectiva; una sencillez llena de naturalidad; un comportamiento delicado y noble; y, finalmente, la manifestación de una alegría constante y serena.
  3. Los fieles han de llevar su vida de apóstoles, fundamentados en la oración y en la mortificación, mostrándose alegres y felices, de modo que su ascetismo sea verdaderamente un ascetismo sonriente: por tanto, deben fomentar de modo especial la alegría santa, que procede de la generosidad en la entrega total al servicio de la Iglesia.
  4. El centro y la raíz de la vida espiritual de los miembros del Apostolado es el Santo Sacrificio de la Misa, que es la renovación incruenta de la Pasión y Muerte de Jesucristo, y memorial de su infinito amor salvífico hacia todos los hombres.
  5. Los miembros han de poner el máximo empeño en cuidar también las cosas pequeñas con espíritu sobrenatural, precisamente porque la esencia de nuestra vocación está en santificar el trabajo ordinario. No siempre se presentan sucesos grandes en la vida de las personas; en cambio, sí abundan las cosas pequeñas, en las que puede demostrarse constantemente el amor a Jesucristo.
  6. Para fortalecer el espíritu propio se fomenta la penitencia y la mortificación corporal, que debe buscarse, sobre todo, en las cosas pequeñas y ordinarias y en el fiel cumplimiento del trabajo de cada día, constante y ordenado. 
  7. En el ejercicio de las virtudes y en la práctica del apostolado, huyamos de manifestaciones externas ruidosas o llamativas. Actuemos en todo con sinceridad y con natural prudencia, recordando frecuentemente la admirable fecundidad de los treinta años de vida oculta de Nuestro Salvador Jesucristo.
  8. Para alcanzar de modo más eficaz su fin propio, Lumen Veritatis, como tal, desea trabajar y servir a la Iglesia y a las almas con humildad: por eso no participa como institución en actos o reuniones colectivas, ni tiene un nombre o apelativo común por el que se denomine a los fieles; tampoco éstos asisten colectivamente a manifestaciones públicas de culto, como son las procesiones, ni a otro tipo de reuniones. Los fieles llevan a cabo la labor apostólica sin ruido, individualmente o con la acción de pocas personas; en principio, no han de organizarse de modo habitual reuniones generales multitudinarias.
  9. Los miembros de Lumen, para hacer más eficaz su apostolado, han de esforzarse por dar ejemplo de perfección cristiana y humana en el ejercicio de su propio trabajo profesional y en el propio ámbito familiar, cultural y social; ejercen su apostolado personal sobre todo entre sus parientes, colegas y compañeros, principalmente mediante la amistad y la confidencia.
  10. Todos los miembros del Apostolado forman una familia de vínculos sobrenaturales. Por eso, cuando tres o más
  11.  El espíritu de Lumen ha de caracterizarse por el cultivo esmerado de la inteligencia y de la preparación cultural, y por la extremada caridad y delicadeza en el trato entre sus fieles.



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