domingo, 23 de enero de 2011

EL PERDIGUERO

 Es el Monaguillo o Acólito o ministro que en las iglesias catedrales, en las cofradías y hermandades preside  la procesión de los ciriales e incensarios, llevando en la mano una pértiga o vara  larga guarnecida de plata, con la misión vigilar el buen orden de los mismos.



 
En principio hay que decir que en La Ordenación general del nuevo  Misal Romano (OGMR) no le atribuye ninguna función durante la celebración eucarística por lo que su presencia no está hoy contemplada en la Liturgia eucarística.

La figura del pertiguero está tomada del ceremonial litúrgico de las catedrales, ya que el pertiguero, vestido con un vestidura liturgica propia y portando una pértiga –de ahí su nombre– es quien abre marcha de los acolitos y de los canónigos   marcando la procesión bien por las naves o desde el coro al presbiterio. Después desaparece.
 
El pertiguero en las funciones de las hermandades abre paso al cuerpo de acólitos y ministros en la procesión de enterada, para después indicar a los acólitos los movimientos y acciones que tienen que ejecutar. 

El perdiguero en la liturgia tradicional da golpes de pértiga en el suelo para indicar que hay que alzar los ciriales en determinados momentos (evangelio, bendición, consagración) 


No obstante, que el nuevo misal no hable de la figura del perdiguero,  la tradición y la tendencia a la barroquización y ceremoniosidad de las manifestaciones cultuales, que tanto pesan en las hermandades, han hecho que su figura se mantenga.

En las procesiones de Corpus en Toledo España, el perdiguero mediante unos pausados golpes que da en el suelo con la vara anuncia la llegada del Santísimo Sacramento que viene unos pasos más atrás.

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