sábado, 29 de enero de 2011

Funciones de la Universidad Catolica


Primera universidad Católica en Asia

*
45627774_gch6t-S
*
El 20 de enero de 2011 la Santa Sede hizo pública la carta del Papa Benedicto XVI Quartum expletum saeculum, formalmente fechada el 28 de diciembre de 2010, dirigida al cardenal Zenon Grocholewski, Prefecto de la Congregación para la Educación Católica, que ha sido nombrado Enviado Especial del Papa a la celebración del IV centenario de la fundación de la Pontificia Universidad Santo Tomás de Manila (Filipinas), que tendrá lugar el 28 de enero de 2011.
La carta merece atención desde dos puntos de vista. En primer lugar, invita a meditar sobre el rol de la universidad católica como espacio de encuentro entre fe y razón. En una universidad católica, explica el Papa, se enseñan muchas materias pero todas deben ser iluminadas por la Palabra de Dios. Benedicto XVI invita aquí a la lectura de su exhortación apostólica post-sinodal del 2010, Verbum Domini, que ofrece indicaciones muy precisas sobre el punto.
La universidad católica no es sólo una versión más eficiente de las universidades estatales. Su fin último, escribe el Papa, es preparar cristianos que trabajen “en la edificación del Reino de Dios”. Por esto es necesario que en este tipo de universidades “la fe en Cristo ocupe el primer puesto”. Si bien se trata de una verdad que el mundo no quiere ver, el alumno de la universidad católica debe salir de ella convencido del primado también epistemológico de la fe. Benedicto XVI cita en la carta palabras muy fuertes del n. 157 del Catecismo de la Iglesia Católica, del que subraya la importancia: “La fe es cierta, más cierta que todo conocimiento humano, porque se funda en la Palabra misma de Dios, que no puede mentir. Ciertamente las verdades reveladas pueden parecer oscuras a la razón y a la experiencia humanas, pero «la certeza que da la luz divina es mayor que la que da la luz de la razón natural» (S. Tomás de Aquino, s.th. 2-2, 171,5, obj.3)”. Y es interesante notar que el pasaje del Catecismo continúa con una cita del cardenal John Henry Newman (1801-1890), proclamado beato en el 2010: “Diez mil dificultades no hacen una sola duda”.










En segundo lugar, la carta Quartum expletum saeculum es interesante porque atrae la atención de toda la Iglesia sobre una institución tal vez no muy conocida en Europa pero que tiene una gran importancia histórica. La Universidad Santo Tomás ha sido la primera universidad en ser fundada en el continente asiático. Sus orígenes se remontan, de hecho, al prelado dominico español Miguel de Benavides (1552-1605), tercer arzobispo de Manila y gran estudiosa de la lengua y de la cultura chinas. Benavides murió sin ver coronado su sueño de abrir una universidad en las Filipinas, pero dejó en herencia su notable patrimonio personal para que el proyecto continuase. Seis años después de la muerte del arzobispo el ateneo fue finalmente fundado el 28 de abril de 1611, cuatro años atrás.

La Universidad Santo Tomás también tiene otros primados. Su campus central lo convierte en una de las mayores, si no la mayor universidad católica del mundo por el número de estudiantes (más de cuarenta mil) concentrados en un único sistema de edificios contiguos. Es la única universidad fuera de Italia que fue visitada tres veces por Pontífices: por el siervo de Dios Pablo VI (1897-1978) en 1970 y por el venerable Juan Pablo II (1920-2005) primero en 1981 y luego en 1995. Ha sido frecuentada por nueve santos y seis beatos, todos muertos mártires: cinco en Japón, cuatro en Vietnam y seis en España durante la Guerra civil.










































Estos primados son importantes y muestran cómo en cada lugar donde llegó la Iglesia, se preocupó enseguida de fundar y hacer florecer grandes instituciones culturales, en beneficio de las poblaciones locales. La Universidad Santo Tomás conserva también la impronta española de la fundación, y bastaría por sí sola para testimoniar la fecundidad de aquella “Gran España” católica […].

Sin embargo, no es un misterio para nadie cómo también en las Filipinas se han manifestado recientemente vientos de contestación teológica al Magisterio del Papa. Por eso Benedicto XVI en su carta repite varias veces que la Universidad Santo Tomás “debe continuar” siendo aquello que siempre ha sido: parte de un magnífico patrimonio de cultura y civilización, que no debe ser perdido.


No hay comentarios:

Publicar un comentario