sábado, 30 de abril de 2011

ORACIONES DE CASA



Oración para ofrecer el día

SERVIAM !   (Se besa el suelo)

De rodillas mirando el crucifijo del cuarto:


Te doy gracias, Dios mío, por haberme creado, redimido, hecho cristiano y conservado la vida. Te ofrezco mis pensamientos, palabras y obras de este día. No permitas que Te ofenda y dame fortaleza para huir de las ocasiones de pecar. Haz que crezca mi amor hacia Ti ya hacia los demás.

Toma Señor, y Recibe toda mi libertad, Mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Tú, todo me lo diste. A ti, todo lo devuelvo. Todo es tuyo. Dispón de mí, según tu voluntad. Dame tu amor y tu gracia, eso me basta. Amén.

A LA SANTÍSIMA VIRGEN ( de pie y mirando la imagen de nuestra Señora)


¡Oh, Señora Mía! ¡Oh, Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a Vos; y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, Madre de bondad, guardarme y defenderme como cosa y posesión vuestra. Amén.


AL ÁNGEL DE LA GUARDA ( de pie y mirando la imagen o estampa de tu santo Custodio)
Ángel de Dios, bajo cuya custodia me puso el Señor con amorosa piedad, a mí que soy vuestro encomendado, alumbradme hoy, guardarme, regidme y gobernadme. Amén.

Al Comenzar la Oración Mental o Visitar el Santísimo:

Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estas aquí, que me ves, que me oyes, te amo con profunda reverencia, te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto éste rato de oración.
 Madre mía Inmaculada, San José nuestro Padre y Señor. Ángel de mi Guarda interceded por mí. Amen

Al Terminar:
Te damos gracias Señor por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que nos has comunicado en éste rato de oración y te pedimos ayuda para ponerlo por obra.
Madre mía Inmaculada, San José mi Padre y Señor. Ángel de mi guarda interceded por mí. Amen



MEMORARE

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno  de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido desamparado.    Animado por esta confianza, a Vos también acudo,  ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. ¡Oh Madre de Dios!, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

BENDICIÓN DE LOS ALIMENTOS
AL INICIO. Bendícenos Señor y bendice estos alimentos que por tu mano generosa vamos a tomar, bendice a los que lo prepararon, a los medios que lo hicieron posible. Que no le falte a los pobres, ni a nosotros el trabajo para conseguirlo ni el amor para compartirlo Amen.

Al TERMINAR. Te damos gracias, Omnipotente Dios, por todos tus beneficios, Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos Amén.
V. El Señor nos de su Paz                 R. Y la Vida Eterna


ORACIÓN PARA SALIR DE CASA

Que, por la intercesión de Santa María, tengamos buen viaje, que el Señor esté en nuestro camino y sus ángeles nos acompañen. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


MISERERE

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, 
por tu inmensa compasión borra mi culpa; 
lava del todo mi delito, limpia mi pecado. 
Pues yo reconozco mi culpa, 
tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces. En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre. 
Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría.
 Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
 lávame: quedaré más blanco que la nieve.
 Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados. 
Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa.   

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, 
renuévame por dentro con espíritu firme;
 no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.
 Devuélveme la alegría de tu salvación, 
afiánzame con espíritu generoso: 
enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios, Salvador mío, 
y cantará mi lengua tu justicia. 
Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias.  Señor, por tu bondad, favorece a Sión, reconstruye las murallas de Jerusalén: entonces aceptarás los sacrificios rituales, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar se inmolarán novillos.

TRISAGIO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Ofrecimiento: Os rogamos, Señor, por la Santa Iglesia y por sus Prelados, por la exaltación de la fe católica, extirpación de las herejías, paz y concordia entre las naciones y sus gobernantes, conversión de todos los infieles, herejes y pecadores; por los agonizantes y por los caminantes; por las benditas almas del purgatorio y demás piadosos fines de nuestra Santa Madre la Iglesia. Amén.

V. Bendita sea la Santa e individua Trinidad, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
 
R. Amen.
V. Señor abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Acto de Contrición.- Amorosísimo Dios, uno y Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, cuerpo y alma, sentidos y potencias, y por ser vos mi Padre, mi señor y mi Dios infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas, me pesa, Trinidad Misericordiosa, me pesa, trinidad amabilísima, me pesa Trinidad Santísima, de haberos ofendido sólo por ser vos quien sois: propongo y os doy palabra de nunca mas ofenderos, y de morir antes que pecar; espero en vuestra suma bondad y misericordia infinita que me habéis de perdonar todos mis pecados y me daréis gracia para perseverar en un verdadero amor y cordialísima devoción de vuestra siempre amabilísima Trinidad. Amén.

Acto de Reconocimiento.- 

Dios, Uno en Esencia y Trino en personas: aquí tienes una de tus humildes criaturas que reconoce en sí la venerable imagen de Tu Trinidad Santa. Confieso que no he cumplido con las obligaciones a que me empeña el honor de esta divina semejanza. He pecado, Dios mío; pero nunca negué, sino he creído constantemente en el Padre, en el Hijo, y en el Espíritu Santo: que el Padre no tiene principio alguno; que el Hijo es producido por el Padre, a quien es consustancial, y que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo; de cuyo amor recíproco es término también consustancial a ambos. Que el Padre no es primero que el Hijo, ni los dos primeros que el Espíritu Santo. Adoro al Padre como Dios, al Hijo como Dios y al Espíritu Santo como Dios; y con todo, en los tres sólo creo y adoro un solo Dios. Yo no entiendo, Señor, este misterio; pero cautivo mi entendimiento en obsequio de la fe, para mayor gloria tuya y mérito mío. Ofrezco estos profundos sentimientos de religión, de reverencia y amor, como unos votos gratos a tu santidad, para que por ellos perdones tantas ofensas cometidas por mí, contra tu Majestad increada. A ti suspira la trinidad miserable de mis potencias: mi memoria enferma de fragilidad, mi entendimiento lleno de ignorancia, mi voluntad contagiada de inclinación al mal. Sánala, santifícala y concédeme tu gracia para que jamás falte a los propósitos que te has dignado inspirarme.
Yo prometo de todo corazón, dedicarme desde hoy en adelante, a vivir cristianamente, ayudado de tu santa gracia y a invocar el Misterio de tu Augusta Trinidad en quien espero encontrar misericordia, piedad y ayuda para siempre. Amén.

Acto de desagravio.- 

Divino Salvador de las almas; cubiertos de confusión nuestros rostros, nos posternamos en vuestra presencia soberana y dirigiendo nuestra vista al solitario Tabernáculo, donde gemís cautivo de nuestro amor, pórtense nuestros corazones de pena al ver el olvido en que os tienen los redimidos, al ver esterilizada vuestra sangre, e infructuosos los sacrificios y escarnecido vuestro amor. Pero ya que con infinita condescendencia permitís que unamos esta día nuestros gemidos a los vuestros, nuestras lágrimas a las que brotaron por nuestra causa de vuestros Sacratísimos ojos, a las lágrimas de sangre que vertieron vuestros Divinos ojos, os rogamos dulce Jesús, por los que no ruegan, os bendecimos por los que os maldicen y os adoramos por los que, despiadados os ultrajan, y con toda la energía de nuestras almas, deseamos bendeciros y alabaros en todos los instantes de nuestra vida y en todos los Sagrarios de la tierra y con los valiosos afectos de vuestro amante Corazón. Suba, Señor, hasta Vos, el doloroso grito de expiación y arrepentimiento que el pesar arranca de nuestros contritos corazones.
V. Por nuestros pecados, por los de nuestros padres, hermanos y amigos, por los del mundo entero.
R. Perdón Señor, perdón. 

V. Por las infidelidades y sacrilegios, por los odios y rencores.
R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las blasfemias, por la profanación de los días santos.
R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las impurezas y escándalos.
R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los hurtos e injusticias, por las debilidades e irrespetos humanos.
R. Perdón Señor, perdón.

V. Por la desobediencia a la Santa Iglesia Católica, la que instituyó Jesucristo, por la violación del ayuno.
R. Perdón Señor, perdón. 

V. Por los crímenes de los esposos, por las negligencias de los padres, por las faltas de los hijos.
R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los atentados cometidos contra el Papa.
R. Perdón Señor, perdón.

V. Por las persecuciones levantadas contra los Obispos, Sacerdotes, religiosos y Sagradas Vírgenes.
R. Perdón Señor, perdón.

V. Por los ultrajes al augusto Tabernáculo, los insultos hechos a vuestras imágenes, la profanación de los templos, y el abuso en la celebración de los sacramentos.
R.
Perdón Señor, perdón.

V. Por los crímenes de la prensa impía y blasfema, por las horrendas maquinaciones de tenebrosas sectas.
R. Perdón Señor, perdón. 

V. Por los justos que vacilan, por los pecadores que resisten a la gracia y por todos los que sufren.
R. Piedad, Señor piedad.

V. Perdón, Señor, y piedad por el más necesitado de vuestra gracia; que la luz de vuestros Divinos Ojos no se aparte jamás de nosotros; encadenad a la puerta del Tabernáculo nuestros inconstantes corazones; hacedles allí sentir los incendios del amor Divino, y a vista de las propias ingratitudes y rebeldías, que se deshagan de pena, que lloren lágrimas de sangre, que vivan muriendo de amor. R. Amén.


Himno

Ya se aparta el sol ardiente
Tu, luz perenne. Unidad
Danos un amor ferviente,
Santísima Trinidad.
En la aurora te alabamos
Y en la tarde ¡oh sumo bien!
Confiados esperamos
Que allá en el cielo también.
Al Padre, al Hijo, y al 
Santo Espíritu, con fervor
Demos en piadoso canto
Gloria, alabanza y honor. Amén.


V. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.
R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero

Con los Serafines

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos. 
R. Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.
R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero

Con los Querubines

V. Santo, Santo, Santo. Señor Dios de los ejércitos. 
R. Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal. 
R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero

Con los Tronos:

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos.
R. Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal 
R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero

Oración a Dios Padre.- Omnipotente y Sempiterno Dios Padre, que con tu Unigénito Hijo y con el Espíritu Santo eres un solo Dios, Uno en la Esencia y Trino en las personas. Yo te adoro, venero y bendigo con las tres angélicas Jerarquías; y con los tres Coros de la primera: amantes Serafines, sabios Querubines y excelsos Tronos, te aclamo Santo, Santo, Santo, poderoso y eterno Padre del Verbo Divino, principio del Espíritu Santo, Señor de los cielos y tierra, a quien sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Con las Dominaciones

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos. 
R. Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.
R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero

Con las Virtudes

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos.
R. Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.
R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero

Con las Potestades

V. Santo, Santo, Santo, Señor de los ejércitos.
R. Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.
R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero

Oración a Dios Hijo.-
Sabio y soberano Dios Hijo hecho Hombre por nosotros, que con tu Eterno Padre y Divino Espíritu eres un solo Dios, Uno en Esencia y Trino en las personas. Yo te venero, bendigo y adoro con las tres Jerarquías de los Ángeles; y con los Coros de la segunda: Dominaciones, Virtudes y Potestades, te aclamo Santo, Santo. Santo, omnipotente, Verbo Divino y Unigénito Hijo de Dios, principio del Espíritu Santo, Señor de los cielos y tierra, a quien sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.


Con los Principados

V. Santo, Santo, Santo, Señor de los ejércitos.
R. Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.
R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero


Con los Arcángeles

V
. Santo, Santo, Santo, Señor de los ejércitos.
R. Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.
R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero

Con los Ángeles

V. Santo, Santo, Santo, Señor de los ejércitos.
R. Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.
R. Ten misericordia de nosotros y del mundo entero

Oración a Dios Espíritu Santo.- Amante Dios, Espíritu Santo, Amor Divino, que con el Eterno Padre y su Unigénito Hijo eres un solo Dios, Uno en la Esencia y Trino en las personas. Yo te bendigo, adoro y venero con las Jerarquías angélicas; y con los tres Coros de la tercera: Principados, Arcángeles y Ángeles, te aclamo Santo, Santo, Santo, Divino Amor y suavísima unión del Eterno Padre y del Hijo, procediendo en amor de uno y otro, Señor de los cielos y tierra, a quien sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona. A Vos, Dios Padre Ingénito, al Hijo Unigénito, al Espíritu Paráclito, santa e individua Trinidad, de todo corazón os confesamos, alabamos, ensalzamos y bendecimos. A Vos se dé la gloria, por los siglos de los siglos Amén

V. Bendigamos al Padre, Al Hijo y al Espíritu Santo
R. Alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos.


Oración.- Altísimo e incomprensible Dios, que dentro del Santuario de tu divina naturaleza, donde nadie entra, tienes encerrado el Misterio de tu Trinidad Santa, a quien no se puede correr el velo para verla de lleno, sino que todas las creaturas debemos adorarla profundamente desde fuera: dígnate recibir nuestros humildes votos, deprecaciones y alabanzas, que presentamos reverentemente al pie del trono de tu inefable Majestad, por los merecimientos de nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo y es Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.


SÍMBOLO QUICUMQUE O CREDO ATANASIANO

Esta oración se meditará todos los terceros domingos del mes


Ant: Gloria a Ti, Trinidad igual, única Deidad, antes de los siglos, y ahora, y siempre (T. P. Aleluya).

1. Todo el que quiera salvarse, es preciso ante todo que profese la fe católica:
2. Pues quien no la observe íntegra y sin tacha, sin duda alguna perecerá eternamente.
3. Y ésta es la fe católica: que veneremos a un solo Dios en la Trinidad Santísima y a la Trinidad en la unidad.
4. Sin confundir las personas, ni separar la substancia.
5. Porque una es la persona del Padre, otra la del Hijo y otra la del Espíritu Santo.
6. Pero el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son una sola divinidad, les corresponde igual gloria y majestad eterna.
7. Como el Padre, tal es el Hijo, tal el Espíritu Santo.
8. Increado el Padre, increado el Hijo, increado el Espíritu Santo.
9. Inmenso el Padre, inmenso el Hijo, inmenso el Espíritu Santo.
10. Eterno el Padre, eterno el Hijo, eterno el Espíritu Santo.
11. Y sin embargo no son tres eternos, sino un solo eterno.
12. De la misma manera, no tres increados, ni tres inmensos, sino un increado y un inmenso.
13. Igualmente omnipotente el Padre, omnipotente el Hijo, omnipotente el Espíritu Santo.
14. Y, sin embargo, no tres omnipotentes, sino un omnipotente.
15. Del mismo modo, el Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios.
16. Y, sin embargo, no son tres Dioses, sino un solo Dios.
17. Así el Padre es Señor, el Hijo es Señor, el Espíritu Santo es Señor.
18. Y, sin embargo, no son tres Señores, sino un solo Señor.
19. Porque así como la verdad cristiana nos obliga a creer que cada persona es Dios y Señor, la religión católica nos prohíbe que hablemos de tres Dioses o Señores.
20. El Padre no ha sido hecho por nadie, ni creado, ni engendrado.
21. El Hijo procede solamente del Padre, no hecho, ni creado, sino engendrado.
22. El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, no hecho, ni creado, ni engendrado, sino procedente.
23. Por tanto hay un solo Padre, no tres Padres; un Hijo, no tres Hijos; un Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos.
24. Y en esta Trinidad nada hay anterior o posterior, nada mayor o menor: pues las tres personas son coeternas e iguales entre sí.
25. De tal manera que, como ya se ha dicho antes, hemos de venerar la unidad en la Trinidad y la Trinidad en la unidad.
26. Por tanto, quien quiera salvarse es necesario que crea estas cosas sobre la Trinidad.
27. Pero para alcanzar la salvación eterna es preciso también creer firmemente en la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo.
28. La fe verdadera consiste en que creamos y confesemos que Nuestro Señor Jesucristo; Hijo de Dios, es Dios y Hombre.
29. Es Dios, engendrado de la misma substancia que el Padre, antes del tiempo; y hombre, engendrado de la substancia de su Madre Santísima en el tiempo.
30. Perfecto Dios y perfecto hombre: que subsiste con alma racional y carne humana. 
31. Es igual al Padre según la divinidad; menor que el Padre según la humanidad. 
32. El cual, aunque es Dios y hombre, no son dos cristos, sino un solo Cristo.
33. Uno, no por conversión de la divinidad en cuerpo, sino por asunción de la humanidad en Dios.
34. Uno absolutamente, no por confusión de substancia, sino en la unidad de la persona.
35. Pues como el alma racional y el cuerpo forman un hombre; así, Cristo es uno, siendo Dios y hombre.
36. Que padeció por nuestra salvación: descendió a los infiernos y al tercer día resucitó de entre los muertos.
37. Subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso: desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
38. Y cuando venga, todos los hombres resucitarán con sus cuerpos, y cada uno rendirá cuentas de sus propios hechos.
39. Y los que hicieron el bien gozarán de vida eterna, pero los que hicieron el mal irán al fuego eterno.
40. Esta es la fe católica, y quien no la crea fiel y firmemente no se podrá salvar.

Gloria al Padre...


Ant. Gloria a Ti, Trinidad igual, única Deidad, antes de los siglos, y ahora, y siempre (T. P. Aleluya).


V. Señor, escucha mi oración.
R.Y llegue a Ti mi clamor.



Los sacerdotes añaden:


V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.



Oremos.- Oh Dios todopoderoso y eterno, que con la luz de la verdadera fe diste a tus siervos conocer la gloria de la Trinidad eterna, y adorar la Unidad en el poder de tu majestad: haz, te suplicamos, que, por la firmeza de esa misma fe, seamos defendidos siempre de toda adversidad. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. R. Amén.

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