viernes, 17 de junio de 2011

LA MISA EXTRAORDINARIA TOMA FUERZA ENTRE LOS JOVENES


Mons. Pozzo: “Algunas objeciones de la FSSPX tienen sentido”

Junio 8 del 2011. por La Buhardilla de Jerónimo
Presentamos nuestra traducción al español de una entrevista concedida por Mons. Guido Pozzo, Secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, a Nouvelles de France.
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Monseñor, ¿cuál es el objetivo del Motu proprio Summorum Pontificum?
El Motu proprio Summorum Pontificum quiere ofrecer a todos los fieles católicos la liturgia romana, en el usus antiquior, considerándolo como un tesoro precioso que debe ser conservado. A tal fin, busca garantizar y asegurar a todos aquellos que lo piden el uso de la forma extraordinaria así como promover la unidad y la reconciliación en la Iglesia.
¿Por qué este éxito de la Misa de San Pío V entre los jóvenes católicos?
Pienso que el recogimiento interior, la belleza, lo místico, el sentido de trascendencia y el significado de la Misa como sacrificio, es particularmente valorizado por la forma extraordinaria. Esto explica, en parte, el aumento del número de fieles entre ellos muchos jóvenes, que la reclaman.

La carta del Papa que acompaña el Motu proprio indica que ha habido un aumento del número de fieles que pide el uso de la forma extraordinaria. ¿Cuál es la razón, en su opinión?
La carta de acompañamiento del Motu proprio presenta los motivos y las explicaciones que aclaran el objetivo y el significado del Motu proprio. Es esencial notar que ambas formas del único rito romano se enriquecen mutuamente y deben, por lo tanto, ser consideradas complementarias. El restablecimiento del usus antiquior del Misal romano con su marco normativo propio se ha debido a un aumento en los pedidos provenientes de los fieles que desean participar en la celebración de la Santa Misa en la forma extraordinaria. Se trata, esencialmente, de respetar y valorar un particular interés de algunos fieles por la Tradición y por la riqueza del patrimonio litúrgico puesto en evidencia por el rito romano antiguo. Es interesante que esta sensibilidad esté presente también en las jóvenes generaciones, es decir, entre aquellos que no habían sido precedentemente formados en este tipo de liturgia.
Se dice que los movimientos tradicionales suscitan más vocaciones que en otros lugares. ¿Es cierto? Y si lo es, ¿por qué?
En los institutos que dependen de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei y siguen las formas litúrgicas y disciplinares de la Tradición, hay un aumento considerable y constante de las vocaciones sacerdotales y de vocaciones a la vida religiosa. Sin embargo, pienso que un resurgimiento de las vocaciones sacerdotales se encuentra también en algunos seminarios, en donde se brinda una formación y una educación al ministerio sacerdotal y a una vida espiritual seria y rigurosa, sin rebajas frente a la secularización, que lamentablemente ha entrado en la mentalidad y en las formas de vida de algunos clérigos e incluso de algunos seminarios. Ésta es, en mi opinión, la causa principal de la crisis de las vocaciones al sacerdocio, crisis de calidad más que de cantidad. Presentar la figura del sacerdote en su identidad profunda, como ministro de lo sagrado, como alter Christus, como guía espiritual del pueblo de Dios, como aquel que celebra el sacrificio de la Santa Misa y perdona los pecados en el sacramento de la Confesión, actuando in persona Christi capitis: esa es la condición esencial para la creación de una pastoral vocacional que sea fructuosa y permita el resurgimiento de las vocaciones al sacerdocio ministerial.
¿Sabe si el Papa está satisfecho con la aplicación del Motu proprio?
La Pontificia Comisión Ecclesia Dei mantiene constantemente informado al Santo Padre sobre la evolución de la aplicación del Motu Proprio y sobre el aumento de su recepción, a pesar de las dificultades que vemos aquí o allá.
¿Cuáles son las dificultades prácticas de aplicación que encontráis?
Hay todavía resistencia por parte de algunos obispos y miembros del clero que no hacen suficientemente accesible la Misa tridentina,
La Instrucción Universae Ecclesiae parece impulsar todavía más la celebración de la forma extraordinaria. ¿Es así?
La Instrucción está destinada a contribuir a aplicar aún más eficaz y correctamente las directivas del Motu proprio. Ofrece algunas aclaraciones normativas y algunas clarificaciones de aspectos importantes para la aplicación práctica.
Los fieles que piden la celebración en la forma extraordinaria no deben sostener o pertenecer de ninguna manera a grupos que se manifiesten contrarios a la validez o legitimidad de la santa misa o de los sacramentos celebrados en la forma ordinaria o al Romano Pontífice como Pastor supremo de la Iglesia universal” (Instrucción Universae Ecclesiae, § 19). ¿Esta norma afecta a la Fraternidad de San Pío X?
El artículo de la Instrucción al que hace referencia concierne a determinados grupos de fieles que consideran o postulan una antítesis entre el Misal de 1962 y el de Pablo VI, y que piensan que el rito promulgado por Pablo VI para la celebración del Sacrificio de la Santa Misa es dañino para los fieles. Debo precisar que se debe distinguir claramente el rito y el Misal como tal, celebrado según las normas, y una cierta comprensión y aplicación de la reforma litúrgica caracterizada por ambigüedades, deformaciones doctrinales, abusos y banalizaciones, fenómenos lamentablemente bastante difundidos que han llevado al cardenal J. Ratzinger a hablar sin titubeos, en una de sus publicaciones, de “derrumbamiento de la liturgia”. Sería injusto y equivocado atribuir la causa de tal colapso al Misal reformado. Al mismo tiempo, se debe acoger la enseñanza y la disciplina que el Papa Benedicto XVI nos ha dado en su carta apostólicaSummorum Pontificum para restaurar la forma extraordinaria del rito romano antiguo, y seguir el modo ejemplar con que el Papa celebra la Santa Misa en la forma ordinaria en San Pedro, en sus visitas pastorales y en sus viajes apostólicos.
¿Aún hoy piensa que la enseñanza del Concilio no es aplicada correctamente?
En el conjunto, lamentablemente sí. Hay situaciones complejas en las que se constata que la enseñanza del Concilio no ha sido todavía comprendida. Se practica todavía una hermenéutica de la discontinuidad respecto a la Tradición.
Benedicto XVI parece estar muy atento a la liturgia en su pontificado, ¿verdad?
Es absolutamente cierto.
Parece inconcebible que pueda haber una puesta en discusión del Concilio Vaticano II. ¿Entonces en qué pueden centrarse el dialogo con la fraternidad de san pio X? ¿En una mejor comprensión del mismo?
Se trata de la clarificación de puntos por aclarar que precisan el significado exacto de la enseñanza del Concilio. Esto es lo que el Santo Padre ha comenzado a hacer el 22 de diciembre de 2005, comprendiendo el Concilio en una hermenéutica de la renovación en la continuidad. Sin embargo, hay algunas objeciones de la Fraternidad San Pío X que tienen sentido, porque ha habido una interpretación de ruptura. El objetivo es mostrar la necesidad de interpretar el Concilio en la continuidad de la Tradición de la Iglesia.
El Cardenal Ratzinger ha sido responsable de las discusiones cerca de 20 años atrás. ¿Continúa siguiendo su desarrollo ahora que es Papa?
En primer lugar, el rol del secretario es el de organizar y garantizar el correcto desarrollo de las discusiones. La valoración de éstas compete al Santo Padre, que sigue las discusiones, con el cardenal Levada, está informado de ellas y da su parecer. Lo mismo ocurre en todos los otros puntos que afronta la Congregación.

16 JUN 2011 - una voce malaga

Normalización de la Forma Extraordinaria


Quizás algunos hubieran deseado que el motu proprio “Summorum Pontificum” fracasara, pero lo cierto es que, más de tres años después de su promulgación, nada hay de eso.
Contados han sido los obispos que se opusieron al motu proprio y, en la mayor parte de los casos, esta oposición cesó tras una discreta gestión de la Santa Sede.

Algunos agoreros auguraban una división en la Iglesia, o al menos una aplicación problemática. Ha sido al contrario. No ha habido conflictos entre los fieles en las parroquias u oratorios en los que se ha introducido la Forma Extraordinaria. Muy al contrario, con frecuencia numerosos feligreses han querido conocer esta forma litúrgica, o reencontrarse con la Misa que ya conocieron en su juventud.
La obsesión numérica también ha sido una constante entre los escasos detractores del motu proprio. Los que en otro tiempo jaleaban las pequeñas comunidades de base, las misas celebradas por media docena de personas en mitad del campo o en cualquier mesa de comedor, adquirieron interés por contar los asistentes a la Misa tradicional. Sin embargo, ha quedado claro que para la Santa Sede, los pequeños grupos que solicitan celebraciones con el misal del Beato Juan XXIII son igual de valiosos.

Otro argumento peregrino es afirmar que muchos asisten a estas Misas por curiosidad, pero que luego no vuelven. Y es cierto que para algunos esta celebración litúrgica es algo ocasional o limitada a determinadas solemnidades. Pero esto no es malo en sí, ni puede ser un argumento crítico. De la misma manera habrá personas que alguna vez al año acudan a una adoración eucarística, a una peregrinación o a unas vísperas solemnes, y esto no convierte estas piadosas prácticas en algo prescindible ni inconveniente.
La normalización de la Forma Extraordinaria en la vida de la Iglesia es algo muy palpable. En los días anteriores dábamos ejemplos cercanos: marinos franceses que asistían a la misma en una parroquia de Málaga; confirmaciones en Madrid con los libros litúrgicos tradicionales.
En los últimos días, también, hemos visto como tres obispos franceses participaban, de una forma u otra, en la Peregrinación tradicional Paris-Chartres, en concreto Monseñores Pansard (Obispo de Chartres), De Dinechin (Obispo Auxiliar de París) y Brouwet (Obispo Auxiliar de Nanterre).

En España, Monseñor Ureña Pastor, Arzobispo de Zaragoza, se convirtió en el primer obispo que oficiaba la Liturgia antigua en España tras el motu proprio. Y es posible y deseable que otros obispos españoles le sigan en breve.
Recientemente, Monseñor N´Koue, Obispo de Natitingou, en Benin, ha sido promovido por el Santo Padre a Arzobispo de Parakou, en el mismo país africano. Es un nombramiento del que nos alegramos mucho, por ser un prelado muy fiel al Papa y muy amigo de la Liturgia tradicional, que él mismo ha oficiado en diversas ocasiones. Su informe a la Comisión Ecclesia Dei sobre la aplicación del motu proprio “Summorum Pontificum” fue quizás el más bello de los que se recibieron allí. Monseñor N´Koue reconoce que la Liturgia tradicional ha enriquecido la vida de su diócesis, y además recalca que su belleza y sentido del misterio se adapta mejor a la espiritualidad africana.

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