lunes, 6 de junio de 2011

Los escritores católicos de hoy no son valientes


Entrevista a Mercedes Salisachs
«Los escritores católicos de hoy no son valientes; se esconden para que no les arrinconen»

A sus 94 años acaba de publicar «El cuadro», un libro que, dice, lo ha escrito para hacer reflexionar a la gente. Católica confesa, se reconoce como una bienaventurada «que se pasa el día rezando»

Dice que «de cuerpo estoy fatal, pero de cabeza, mejor que nunca». Y, aunque lo primero no nos lo creemos del todo, de lo último, damos palabra. A sus 94 años, doña Mercedes Salisachs es la escritora en activo más longeva de España y una de las autoras de mayor prestigio. Goza de una claridad narrativa envidiable -como demuestra en su último libro, El cuadro (ed. LibrosLibres)-, y de la perspectiva profunda que dan los años intensamente vividos. A pesar de haber sufrido duras pruebas y el ostracismo editorial, por ser católica confesa, se reconoce como una bienaventurada «que se pasa el día rezando»


-Dice que ha escrito El cuadro (ed. LibrosLibres), para hacer reflexionar a la gente…
-¡Claro! Yo escribo para eso. La gente no reflexiona, va por el mundo dejándose llevar y haciendo barbaridades. Al principio, escribía para que la historia fuese bonita. Ahora, procuro que la historia sea bonita, pero el argumento es lo de menos: lo de más es lo que ese argumento ayuda a decir.


-94 años dan mucha perspectiva. ¿Cómo ve la cultura en España?
-No me gusta nada el panorama. Se publican muchas cosas que hacen muchísimo daño, y publicar para hacer daño es denigrar la literatura. Hay escritores muy buenos que no utilizan ese sistema, pero la mayoría sí. Yo sólo leo libros que me enriquecen. Los que no me enriquecen, no los leo, porque me hacen perder el tiempo y ya no tengo mucho tiempo.

-¿Qué debe hacer un escritor que quiere plasmar su fe en su obra?
-No sé si hay muchos escritores así, pero algunos lo hacen y se juegan el pellejo. Por ejemplo, Juan Manuel de Prada, un escritorazo muy valiente.

-¿Faltan escritores católicos?
-Yo no sé si faltan, pero se esconden, para que no los arrinconen. Los escritores católicos de hoy no son valientes. Aunque yo no escribo sólo para los católicos: expongo y que cada uno piense lo que quiera. Quizá, si esos escritores lo hicieran así, escribirían más y harían mucho bien.


-A usted, ¿le han cerrado puertas por ser católica?
-¡Muchísimas! Estoy vetada en muchos sitios. Al principio, lo tomaba mal, pero ahora ya no. Me acuerdo de las Bienaventuranzas, cuando dice Jesús: «Bienaventurado el que tenga hambre y sed de justicia, porque será saciado». ¡Y yo voy a tener una preciosa indigestión celestial cuando llegue al cielo! Me han arrinconado y aún lo hacen, pero estoy encantada de que lo hagan, porque esta vida es un ensayo general para la otra. Esto no es eterno ni absoluto; lo eterno viene después. Es muy agradable tener éxito, pero lo importante es tener éxito arriba.


-Al leer El cuadro, se nota que detrás hay una intensa vida de oración, no sólo unos valores morales…
-Por supuesto. Estoy rezando todo el día, todo el día me estoy entregando a Dios, para que haga lo que quiera conmigo. Creo en Dios porque me ha dado pruebas extraordinarias, y no le abandonaría por nada del mundo.


-Le ha dado pruebas de que está con usted, pero también duras pruebas que atravesar…
-Sí, pero no más que las que pasó Él, con unos sufrimientos horribles. Si me encuentro mal, se lo ofrezco a Él y pienso: Qué poquita cosa, al lado de lo que Él pasó. Con Dios, los momentos de dificultad se llevan muy bien, porque también Él los vivió. Y la Virgen. Si ellos, que eran tan importantes, sufrieron, yo, que soy tan poquita cosa, ¿qué voy a pedir?



-¿Cómo vive su fe en familia?
-Mis hijos son creyentes y mis padres lo eran. No quiero decir que mi vida haya sido perfecta, ¿eh? Hay gente que dice que no se arrepiente de nada: yo me arrepiento de muchas cosas, porque me he equivocado mucho. Pero Dios me ha ayudado. Perdí a un hijo que era una maravilla y que me enseñó el camino. Cuando murió, pensé: Tengo que hacer lo mismo que él, para estar en comunión con él.




-¿Y lo va logrando?
-He llegado a dar gracias a Dios porque mi hijo, estoy segura, está en el cielo, y allí es tan, tan feliz, que se ha ahorrado muchas cosas. La vida es muy dura, pero qué le vamos a hacer…


-Tiene una familia muy extensa. ¿Cómo se trata hoy, en España, la defensa de la vida y de la familia?
-Se trata muy mal, porque se ha perdido la ética. Zapatero lo ha hecho todo atroz, ha hecho todo lo posible para destruir la ética en España, y lo está consiguiendo, porque ya estaba medio destruida. Cuando yo era adolescente, viví la República. Y no era república, sino marxismo y comunismo escondidos. Ahora pasa lo mismo: están envenenados de marxismo, y eso hace mucho daño. Suerte tenemos de un rey que pone más o menos paz. Pero una España sin monarquía es peligrosísima. Yo lo he vivido.


-¿De ahí tanto ataque a la Iglesia?
-¡Claro! La Iglesia es la peor enemiga del marxismo, y la mayoría de los socialistas son marxistas.


-¿Qué tenemos que hacer los católicos españoles ante esto?
-¡Rezar! Y pedir a Dios que nos ayude. Y a la hora de actuar, hacerlo como nos diga Dios. Y nos lo dice…


-Dice que aún tiene muchas historias que contar…
-Antes de publicar El cuadro, estaba escribiendo otro libro y llevaba 300 páginas. Tuve un accidente y me tiré un mes en la cama. Cuando me levanté, leí lo escrito y no me gustó. Tengo que empezar desde el principio. También me han pedido otro proyecto. Así que quiero contar muchas historias. Espero que Dios también quiera...

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