sábado, 3 de diciembre de 2011

Habla el Cardenal Burke


Recientes declaraciones de Su Eminencia Raymond Cardenal Burke, Prefecto del Tribunal de la Signatura Apostólica y miembro también de la Congregación del Culto Divino y la Discplina de los Sacramentos, realizadas a Catholic News Agency. Nosotros hemos traducido un resumen de lo publicado en lengua francesa por Riposte Catholique, concretamente lo referido a las materias de las que trata esta web:

El Cardenal agradece a los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI haber dado una orientación segura para la liturgia, conforme a lo que ha querido el Concilio Vaticano II: "una liturgia centrada en Dios y no una liturgia centrada en el hombre. Esta voluntad del Concilio no siempre ha sido cumplida, sobre todo por el hecho de que esta reforma litúrgica ha coincidido con una revolución cultural. Muchas parroquias y comunidades religiosas han perdido la "noción fundamental de que en liturgia se trata de Jesucristo mismo, se trata de Dios en medio de nosotros para santificarnos".
Para el Cardenal, la Misa tradicional, la forma extraordinaria, es de una gran ayuda para corregir esa pérdida de dicha noción fundamental. "La celebración de la Misa según la forma extraordinaria es cada vez menos contestada, y los fieles pueden constatar la gran belleza de un rito que ya era prácticamente celebrado así desde la época de San Gregorio el Grande" (siglo VI).
Muchos católicos, estima el cardenal, ven ahora que la forma ordinaria "puede enriquecerse con la incorporación de elementos de esta larga tradición". 
¿Una fusión de las dos formas en un solo rito normativo es, sin embargo, posible y deseable, como lo ha sugerido Benedicto XVI? "Me parece que lo que (el Papa) tiene en su mente es que este enriquecimiento mutuo deberá naturalmente producir una nueva forma del rito romano -la "reforma de la reforma" si se puede llamar así- que yo acogeré con disposición y a la cual aguardo".

Preguntado sobre la eventual sucesión de Benedicto XVI, el Cardenal Burke afirma: "Yo espero que nuestro actual Santo Padre viva mucho tiempo. Es un formidable regalo para la Iglesia y es la plegaria más ardiente que yo hago: que el Señor le concedta todavía largos años".


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