martes, 19 de agosto de 2014

Comulgamos, en Gracia o en desgracia?

¿Comulgamos en Gracia de Dios o en Desgracia de Pecado Mortal?



¿Comulgamos, en Gracia o en desgracia? 

¿Nos preparamos interiormente para recibir al Señor o vamos hechos un desastre con la peor de las disposiciones?

Hoy en día, temas como el Ayuno Eucarístico o la conciencia de pecado, parece que no están vigentes entre nosotros, los Católicos.

Hace unas semanas, observaba, en un ágape matutino, antes de una Misa Patronal, como la gente comía y bebía, casi desenfrenadamente y cuando una persona reparó en el hecho del horario, de la Misa y de la Comunión, otra le increpó diciéndole que eso, ya no estaba vigente, “que eran cosas de antes”.

Me pregunto en que lugar nos documentamos, a quien escuchamos o sencillamente en qué momento de nuestra vida, hemos perdido el norte y hemos olvidado lo que nos enseñaron y que por supuesto, sigue vigente. No se trata más que de llevar una vida de fe, coherente a lo que manda la Santa Madre Iglesia, por no hablar de sensibilidades y afectos como los que sentía Teresita de Liseaux, varios meses antes de Comulgar. De eso, ciertamente, estamos muy lejos. 

“Aproximadamente un mes después de mi primera comunión, fui a confesarme para la fiesta de la Ascensión, y me atreví a pedir permiso para comulgar.” (Teresita de Liseaux)

Sobre el pecado, el tema, todavía resulta más irrisorio. Recuerdo en una ocasión en la que alguien me  preguntó por qué razón no había Comulgado ese día. A la indiscreción de la pregunta se une la ignorancia en las cosas de Dios. No tenemos conciencia de pecado y nos parece que el que está a nuestro lado es un Santo, simplemente por acudir regularmente a la Santa Misa, por no matar a nadie y por no robar…esta idea pueril es la que tenemos hoy en día, sobre el pecado. Analfabetismo Católico, puro y duro

¿Los Confesionarios son lugares turísticos dentro de la Iglesia, o tienen una finalidad?

¿Qué nos está pasando que ni siquiera el Sacerdote puede recordar durante la Santa Misa que es necesario confesarse, porque puede molestar a alguien? ¡Qué delicadeza la nuestra! 

Ojala tuviéramos esa misma sensibilidad interior, a la hora de examinarnos
Comulgamos proactivamente, “¿A donde vas, Vicente? A donde va la gente”. 

No pensamos si nuestra alma está limpia para Jesús y en vez de ofrecerle el mejor aposento, nos acercamos a Él, hechos un asco: con el desayuno en la garganta y enfadados con el vecino…Pero bueno, no tenemos pecados, no…Lo que tenemos es mucha ignorancia y mucha falta de amor a Dios, porque nos tendrían que caer hasta las lágrimas de vergüenza, si pensáramos detenidamente, como nos presentamos para recibir a Nuestro Señor…Y resulta que, no sólo no nos avergüenza, sino que en ese estado de desgracia, Comulgamos.

Vivimos con una deformación espiritual que ni siquiera es infantil, porque los niños, precisamente, acuden en Gracia de Dios y no por su condición de niños, sino por su conocimiento y asimilación de lo que les enseñamos en el Catecismo.

Y así, hemos llegado a lo que estamos viviendo, auténticos sacrilegios. En los funerales, Primeras Comuniones y Bodas, gente que a lo largo de todo el año no entra en la Iglesia, se acerca como un Superman, volando hasta al Sacerdote y Comulga. ¿Somos conscientes de que es el mismo Dios, el que se nos presenta en la Hostia o pensamos que, simplemente, es un banquete al que todos estamos invitados, sin más? Y lo peor de todo esto, no son los que nunca acuden a Misa y el día que lo hacen quieren triunfar, no, el problema somos los que estamos dentro, que nos estamos volviendo, no sólo tibios, sino auténticos catetos
“Yo busco un corazón puro, y allí es el lugar de mi descanso. Prepárame una sala grande y adornada, y celebraré contigo la pascua con mis discípulos. Si quieres que venga a ti y me quede contigo, arroja de ti la levadura vieja, y limpia la morada de tu corazón. 

Desecha de ti todo el mundo, y todo el ruido de los vicios. Pues cualquier persona que ama, dispone a su amado el mejor y más aliñado lugar:”(Tomás de Kempis. “Imitación de Cristo.” )


SONIA VÁZQUEZ
LA CORUÑA (ESPAÑA)


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